Qué no me da la gana vestirme de gala, para cantar a lunas de plata si nada es lo que canta mi garganta, si tengo machacada el alma. No me visto de gala para hablarte con lindas palabras si no son escuchadas. Que no ve da la gana vestirme de gala para nada. Nada fuimos, quedó nada. Y por ello brindo. Hoy brindo por las rebeldías, los sueños, la ilusión y los besos. Pero también por el odio, la impotencia, los fracasos y la rabia. Por esas veces en que me saben a sangre la boca y los labios, por esas veces que me los rompo a bocados. Brindo porque la vergüenza se sació de desidia. Brindo.

Romance del bosque bajo el mar

Ando solo en los rincones
donde flores son cristal,
que por burbujas se mecen.
Paseo en bosques so el mar,
donde olas quedan lejanas
para no interrumpir ya
como susurros de ayer,
con las ganas de soñar.
Ando rodeado de árboles
que no quieren crecer más,
que no quieren darme besos
henchidos de dulce sal.
Tantas cosas las que ver
y no acierto a que mirar,
tantos rincones son lindos;
y sólo deseo andar
entre las rosas de lluvia,
que no alcanzo ni a rozar
pues en frágil brisa tornan
y en burbujas, escapar.
En calabobos pretenden
poderse bien ocultar,
gitanitos en las copas
que de mí, sangres harán.
Gitanitos escondidos
con semblantes color cal.
Gitanitos que buscando
están a mí destripar
por pasear por su bosque,
que de cobre es el coral,
que da besos con navajas.
Amanece en bajamar,
cuando el sol está burlón,
en el bosque sin final,
donde nacen las quimeras.
Su bosque de azahar,
bosque de tinta y papel,
que se esconde bajo el mar.

Pagliacci

Abro los ojos lentamente, me molesta la luz. La cabeza me da vueltas. Me incorporo poco a poco y miro alrededor. Estoy en el centro de una habitación acolchada, pero no estoy solo. En tres de las esquinas hay una persona. No parecen percatarse de mí. Me acerco a una de las esquinas. Es un bufón, o quizás un mimo porque no me habla. Intento comunicarme con él. No responde, apenas interactúa y su rostro es inexpresivo. Se limita a querer ser visto, se alimenta de la atención del resto. Vive esclavo de sí mismo, de su ego. Aburre. Me acerco a la esquina contraria, la ocupada por una chica, Colombina. Antes de siquiera llegar, en la primera mirada que cruzamos me sonríe. Estoy a la altura del centro de la habitación cuando me presento, aunque creo ya nos conocemos. Me aproximo a ella. De pronto se le cambia el semblante, se torna serio, me desprecia, siquiera me contesta. Doble personalidad dentro del sí misma. Una fría y guapa dr.Jekyll and mr.Hyde. Se niega a mirarme siquiera. Ante el desprecio opto por acercarme al tercer y ultimo personaje. Es Polichinela con los ojos vendados. Está riendo, atrae. Lo miro fijamente y con una sonrisa me invita a abrazarlo. Me fío. Pero de repente, mientras me abraza, clava un puñal oscuro en mi espalda que escondía en la manga. La sangre mancha mi traje, hasta ahora no me había fijado, visto de arlequín Cuando lo retira y me separo, me lo encuentro sonriendo, como si nada hubiera pasado. Así sangrando me voy a la esquina vacía a sentarme. Me siento abrazando las piernas. Soy Pierrot, tengo los ojos secos. Lágrimas de arena, boca de polvo, en la garganta gorgojea la sangre. Me siento solo rodeado de gente. Sobra gente y faltan personas. Ridi pagliaccio...

Carteando rock


Quizás no recibas esta carta, es más ni la mando, ni te la escribo. Le escribo al tú que hay dentro de mí, al yo de ayer. Allá va.1, 2, 3… el silencio sólo lo rompe el gotear incesable de recuerdos. Ayer me perdía en tus labios de vino al ritmo de la brisa estival. Ahora la boca me sabe a polvo. Contigo me retumbaba el corazón por bulerías si me mirabas, si me engrasabas la garganta con saliva. Y es que bailé borracho de besos, me bebí la razón, me fumé el corazón, y no volveré a verte. Me embarga la pena, los besos ya no me agarran las cuerdas vocales. Robé un trocito de cielo para escribir tu nombre en la noche. Ahora duermo solito, el jergón está lleno de ausencias, de versos, de todo, de nada, de besos de esos que nunca me dabas. Cayó el cielo donde vivíamos tú y yo, donde gritábamos a los ruiseñores roncos. Maldito amor caótico, aunque a veces, es verdad que, se alejan los recuerdos que tanto muerden, cuando apesta a frustración, y es que no tengo ganas de nada. Los días sólo son refugios de granas cielos, argénteas nubes, derramados en lágrimas de arena. He estado un tiempo sin pensar en sonrisas que no volverán, he estado un tiempo sin hablar. Dejé pasar el tiempo que nos quedaba por vivir y ahora tengo que seguir buscando dentro de mí veneno para las penas, para poder sobrevivir. Hoy te sigo esperando en cada esquina, pero no llegas tarde como ayer. ¿Y qué voy a hacerle si ayer era ayer? Cada vez estoy más lejos de ti, y la ciudad es muy grande para mí. Camino siempre perdido entre lunas inocentes maltratadas a besos por mí, por lo absurdo que es vivir. Y es que no sólo vivo del aire, necesito tu alegría. Y es que mis ojos necesitan ver que todo es un sueño. Y es que no quiero morir.



Perdido

El doble de lo que respiro inhalo.
El corazón rompe, retumba el pecho.
Me acuno en el humo, vuelo sin miedo.
De amarte tengo el sentido embriagado,

y de imaginarte el juicio marchado.
Quiero creer que todo es un mal sueño,
que aún queda trecho para tocar techo.
Los ideales, la ilusión quemados,

con pocas rosas, abundante vino.
Vivo solo al otro lado del cielo,
otra realidad, mundo kafkiano/lorquiano*.

La noche no traerá nada nuevo.
Hoy mi luna tampoco ha aparecido.
Y día tras día menos humano…


*Me vale cualquiera de las dos, la idea que intento mostrar contiene ambas cosas.

Legazpi 11

A un hermano, a un camarada, a un mártir, a un defensor de los pobres, a 25 centímetros de odio, a una herida que no se cerrará, a un alma eterna. Tengo muchas cosas a las que escribir para expresar el asesinato de Carlos. A veces pienso, lo veo, a sus 16 años, como yo, luchando, como yo, un antisistema que se dirigía a defender los derechos de los más necesitados. Y es que me veo que puedo acabar igual, con una puñalada por la espalda en el pecho. Pero no temo. Murió en lucha, como un guerrero, aferrándose a la vida que tanto amaba, y quería vivirla en un mundo mejor. Estaba comprometido, no quedan como él. No lo conocí, es más, no sabía que era antifa cuando su sangre se derramó en el vagón esa mañana de 11 de noviembre de 2007, pero me duele cada milímetro de acero como si me lo clavaran a mí. Porque si nos tocan a uno nos tocan a todos. No puedo imaginar como será la venganza. El daño fue tremendo. El dolor de una madre, de los amigos, de los compañeros. Y las humillaciones, tergiversaciones y las placas de homenaje rotas sólo alimentan nuestro odio. No quiero siquiera entrar a hablar de Josué, de que un militar cobarde formado para matar pueda atacar así a civiles, que estuviera armado y preparado para matar desde que Carlos y sus compañeros llegaran al andén, de los gritos de Sieg heil! Mientras a Carlos se le escapara la vida entre las manos.
Y no sólo es Pollo, son muchos los que se han quedado en el camino, los que cayeron, por los que se derraman lágrimas de sangre, los que ya siempre están con nosotros, los que siguen vivos en el corazón de aquel que lucha contra el racismo
Por mucho que nos empeñemos, no somos inmunes, no somos eternos. El único homenaje continuar la lucha, que su muerte no sea en vano. La sangre se paga con sangre.
Ni olvido ni perdón.

Discursos y discusiones, la ira y yo.

Si existen cosas que me airan, una, sin duda, es que intenten engañarme, que me traten como estúpido, como inútil, como si fuera un niño pequeño. Eso desata mi ira, no lo puedo controlar. Creo que denigra mi persona. Respecto a la ira, no la intentes reprimir, si no lo hago yo, es porque no puedo. Además forma parte de mi ser, las partes negativas de mi personalidad son tan mías como las positiva, e igual que puede ser destructiva y dañina, puedo canalizarla, usarla para enlazar palabras, para salir a la calle y luchar o disfrutar la sangre ardiente en las sienes con los nudillos doloridos de apretar. Intentando doblegarme solo la acentúas,  intentas poner trabas a un alma que ve sus cadenas y aunque no puede librarse de ellas, no va a permitir que la encadenen más. La única manera que librarme de la ira es reflexionar mientras doy un paseo, dejando que la brisa o el sol acaricien mi piel, guerreando con mis entrañas. Déjame partir cuando lo desee, no temas, no he amado suficiente esta vida para menospreciarla. Mi lengua está afilada y no tiene cadenas, pero no sabe lo que hace, así que sécate las lágrimas y sonríe cuando me veas irme porque regresaré mejorado, sereno, pausado, lúcido. Porque la ira te ciega y te hace desdibujar los rostros y los recuerdos, y la única barrera a esto es la soledad al igual que para una mente es ella misma. Sí, y es que de repente ves las bellotas en el suelo y no te da igual mancharte más de barro.

Azar II

Bueno, aquí está el supuesto texto que iba a mandar al concurso, pero que al final no me gustó. No era un relato breve, es más un ensayo breve, pero aquí lo dejo.


He oído decir muchas veces que el azar es impredecible, que todo ocurre sin motivo, que la vida es casualidad y demás… mentira, a lo impredecible lo llaman azar e igual  pasa con lo que no se conoce el motivo. ¿O me afirman ustedes que hay cosas que ocurren sin motivo? Todo tiene un motivo aunque se desconozca, como pasa en la mayoría de casos. Pero eso no niega que haya cosas que nos sorprendan en nuestra vida y seguro que por ello te marquen como no podrá hacerlo lo esperado. Porque no son predecibles, no están en nuestros planes, no son rutina. Un ejemplo que pondría yo, un ávido lector, serían los libros, ¿acaso no te marcan los libros que lees si eres un aficionado a devorarlos?, pero por qué llegan esas historias a tus manos y no otras. Eso es el azar. El azar no es suerte, la mayoría de las veces el al contrario; ni siquiera juego; es verdad que está presente en ambos, pero el azar va más allá de eso, el azar rompe las barreras de la imaginación, de los sentimientos y de la vida. Hay quién odia lo impredecible, aunque luego juega su partida de cartas en el bar o compra su boleto de lotería, y es un esclavo más de la rutina, pero es feliz así, o eso cree; es más, creo que nadie ama los cambios, bueno nadie excepto algunos valientes que se atreven a dejar atrás todo y vivir. Porque el vivir es azar, y sin azar, ¿qué es vivir? Vivir no es respirar, es cambiar, caminar, sentir… no basta con estar, hay que obrar. Y obrar tiene consecuencias que conducen a circunstancias a las que dicen que son motivadas por el azar por parte de los supersticiosos. Y no son ellos los que no mueven el mundo, pero se hacen notar. ¿Acaso te piensas casar en martes treces?, ¿o no te han implantado la costumbre de achacar lo que pasa al azar aunque no confíes en él? Muchas son las personas de este mundo; muchas sus obras, aunque consistan mera y paradójicamente en no obrar, dejar pasar el mundo; y muchas son las repercusiones directas e indirectas de ellas; y aún más son las situaciones que dan a lugar y necios se empeñan en achacar al ente del azar. Quizás porque no quieren calentarse la cabeza, pensar, es más fácil vivir en la ignorancia, el no complicarse la vida y dejar su vida en manos del azar, es decir de otros y por ello no podrán ser libres, ¿y en qué se diferenciaran entonces del animal esclavo del instinto y las circunstancias del medio?, me dan pena.
Señores déjense de “azar”, llamen a las cosas por su nombre y vivan.

A και Ω(Soneto)


Heladas luces y gélidas voces
son los crudos amaneceres míos.
Asolados por azabaches ríos,
sucumben tristes ideas y amores.

Resuenan aún ecos de canciones,
no sólo hablan de ardientes amoríos;
sino narran también amores fríos,
asesinos de yermos corazones.


¿Los atardeceres? son sólo asilos,
de granas cielos, argénteas nubes;
derramados en lágrimas de arena.

Insinúan sentimientos que tuve,
evocan a olvidados enemigos,
susurran: lucha, vive y ama, mi meta.


Notas estivales

No se acaba un tiempo, empieza una nueva etapa. Y llega con algunos lugares, decenas de experiencias, cientos de momentos y miles de sentimientos a mis espaldas. No perdí el tiempo, no lo pasé, lo viví. Quemé noches, devoré libros, disfruté días. ¿Superable? lo espero. ¿Pleno? lo intenté. ¿Repetible? No. Cada momento en la vida es irrepetible y único, eso es lo mejor de ellos. Quizás algunos se parecen y nos evocan otros, pero nada se repite. Comenzó con celebraciones, amigos, alcohol y agua. Acabó con tranquilos días de pachangas y libros tras y demoledor cenit
Así que lo disfruté pero en vez de dejar escapar el tiempo entre los dedos de las manos evocando o planeando instantes, voy a vivir, a exprimir cada instante, a dedicarme a quien quiera vivirme como si fuera el último segundo, quizás puede serlo. Voy a tragarme la vergüenza y el miedo y voy a lanzarme al vacío como si no dejara nada atrás, alguna vez funcionó. Voy a hacer miles de cosas. Voy a cambiar, cambiar pero sin dejar de ser yo. Voy a explorar. Voy a sentir. Voy a nacer. Pero sin olvidar que sigo en lucha todavía.

He dicho

Manifiesto

¡Qué arda el mundo! Me  he cansado, vuelvo. Voy a matar al cisne, lo voy a estrangular. Voy a quemarle las alas a las mariposas para que no vuelvan a burlarse de mí. Voy a seguir, sigo en lucha todavía. Calló Dios, calló el amor. Encierro las paranoias en un cajón, en papel. Ya no me atacará más, la maté. Me sentía frustrado, engañado, secuestrado…por mí. Pero hoy he roto las cadenas, me he vuelto a enamorar… de la libertad. Hoy vuelvo a cantarle. Hoy ha vuelto la mirada fría, concienciada y esperanzada. Bajo de las estrellas, de los sueños para volver a lo mundano, para alzar la voz, para escuchar el eco. Hoy vuelve el insurrecto.

Somos legión. Fuego

Las llamas lo consumen todo con su danza incesante, siempre distinta, formando formas que se desvanecen con la facilidad con la que destruyen todo a su paso; al ritmo de sus chisporroteos acompañado de llantos, gritos, y ese sonoro silencio de cuando todo está acallado. El humo mancha el cielo estrellado y arrastra con él chispas que brillan jugueteando en el aire como luciérnagas hasta inevitablemente morir lenta, dulcemente como delicados seres vivos a las que les llega su momento. Dantesco, horrendo, magnifico espectáculo aleccionador del ego humano, que convierte a los hombres en engreídos seres que se proclaman a sí mismos superiores al resto, estúpidos. Son incapaces de darse cuenta de que el hombre está tan condenado a la libertad como a la igualdad, pero ellos solo aprenden quizás instantes antes de apagarse igual que las chispas cuando su vida ha transcurrido ya y ahora pasa antes sus ojos. Quizás necesitan morir para ver porque no han necesitado aprender a mirar y no se han preocupado de aprender a ver, necios. Pero nosotros somos capaces de ver, a pesar de todos los intentos por cegarnos, y por ello ahora estamos viendo el fuego reducir el mundo a ruinas, su viejo e hipócrita mundo. Estaba pleno de injusticia y dolor que lo ha llevado a ser renovado mediante el fuego por los mismos que lo defendían. Y cuando salga el sol heredaremos un montón de ruinas. Suficiente para llevar a él el mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones, un mundo sin gobierno, gobernado solo por la justicia; sin reyes, donde reina la libertad; donde nada dirige a los hombres, solo la fraternidad. Este mundo vibra en mi interior, haciendo cosquillas en el estomago que viajan hasta las mejillas dibujando una sonrisa en mis labios. Miro a mi alrededor, la ciudad está rodeada por una marea de hombres, mujeres y niños, todos con máscaras de Guy y algunos con banderas tanto negra como rojas o de ambos colores, da igual hoy late el mismo corazón, y lo hace al ritmo del fuego. En el suelo resplandecen cientos de armas propias o ajenas manchadas de sangre, sudor y barro. Desde los restos del puente caen cuerpos inocentes al vacío hacia sumergirse en el río con la esperanza de salvarse. También desde las almenas y las calles en espiral que se alzaban hoy aún más majestuosas si era posible por el salvaje fuego que ya había calcinado la vegetación que cubría la cuidad. La impotencia me venía a momentos como arcadas a cada grito de dolor que escuchaba, solo se atenuaban al pensar que ya antes de morir ya habían sido vengados. Me retiré a armar la tienda, ya había tenido un espectáculo bastante horrendo hoy.

Azar

¿Qué es el azar? Una ilusión,
una falacia, una ficción.
Es la excusa del que teme a sí mismo,
y al mundo como a un abismo,
de quien fracasa, del conformista,
de quien no sueña con ser artista.
Es la suerte, ese duende que vaga
recompensando según le viene en gana
y castigando con adversidad
cual vengativa deidad.
Es la casualidad, dice el que sigue vivo,
continúa con, es algo que ocurre sin motivo,
y yo le replico nada ocurre porque sí.
Pero dudo con, ¿O tal vez sí?
Da igual es así, reitera,
y entre dudas se nos pasa la vida entera.
La suerte es arena, consigue escapar
de entre mis dedos si la intento atrapar
Ojala se pudiera encarnar
y así pudiera cazar al azar,
tener un poquito de suerte,
para evitar a la muerte,
para encontrar mi luna
que cuenta las estrellas una a una
mientras espera que aparezca
cuando todavía está despierta.
La suerte no la vemos
comentan los memos
que aún la esperan como árboles
pisando las lindas flores
que trae la primavera,
privando la noche entera.
La casualidad ataca
con vidas y almas acaba
Pero ya nada me puede herir,
en esta vida no soy más que un arlequín.



La verdad es que era un texto para un concurso cuyo tema era el azar y al final salió esto. La verdad es que me alegro, aunque tenga que escribir otro texto para el concurso, porque últimamente me costaba escribir poesía. Pero como casi siempre, lo acabaré cambiando. :)

Cuando no puedo dormir

Los ojos se me entrecierran, me escuecen de forzarlos. Esta noche la luna no alumbra como otras. La espalda de ve vencida al cansancio y mantiene un balanceo incesante y monótono al que también se le une la cabeza. La mano desfallece y deja caer la pluma manchando el papel hasta ahora intacto destinado a albergar la obra finalizada que se resiste por la falta de ideas. En el escritorio un tintero repleto de oscura tinta que hoy no cobra vida; los restos de una vela ya consumida por el paso de Kayros por mi habitación; unas hojas repletas de bosquejos, frases, ideas y vacíos que no ayuda a la yerma obra, y una ya agotada botella de absenta. Y la habitación se reduce a una solitaria y vacía oscuridad exenta únicamente por el arcón colmado de libros, viejas historias y algún sayón sucio de alcohol, sangre, sudor y cieno de desventuras vividas lejos del papel, y la cama donde yacía ebrio las noches en las que no llegaban las ideas, negándose así el escribir y no tenía un libro donde refugiarse del mundo. Por la ventana no entra luz y solo se aprecia una quebrada línea que divide la oscuro y al tiempo luminoso cielo nocturno en el que destacan hoy algunas estrellas poco visibles por la neblina que cubre el cielo esta noche ocultando temporalmente la luna; de la penumbra de las sombras de los edificios que parecían como un insulto a la naturaleza. Parpadeo por la fatiga y al breve espabila que provoca soy consciente de que hoy será mejor darse por vencido e intentar dormir un poco antes de que el sol despunte entre los tejados, y tener que levantarme para ir la mercado a escribir repetitivas y aburridas cartas. Me pongo en pie difícilmente a causa del alcohol, coloco la silla bajo la mesa y me vuelvo hacia la cama. Entonces con los ojos aún intentando acostumbrarse a la oscuridad total vislumbro que alguien está de pie junto a la cama. Con las pupilas ya dilatadas miro su rostro, es conocido, es mi rostro pero no soy yo o eso creo. Se aproxima a mí, en la mano derecha lleva una pluma que resplandece en su punta. La alza y rasga mi ropa gracias la punta metálica y afilada que lleva. No sé que hacer, me mantengo firmen y expectante a ver que hace mientras mi corazón se dispara. Comienza a escribir en mi pecho, es mi letra pero parece escrito en otra lengua. No cesa y la sangre comienza a brotar de las llagas hasta caer al suelo pero no siento dolor. En cambio su mano se va tornando más arrugada y observo su rostro, es un anciano. Ya la mano parece comenzar a descomponerse y para de escribir. Resbala la pluma de su mano y cae en el oscuro charco de sangre.  Alza la cabeza, me mira a los ojos desde sus cuencas vacías. Abre la boca y de ella salen solo dos palabras, Tempos fugit. De repente cae al suelo y se vuelve polvo y ceniza que se pierde cual si el viento soplara dentro de la habitación. Me giro aún sorprendido por aquello y veo a un cuervo negro de refulgentes ojos rojos  en el alfeizar. Entonces con un rápido movimiento tan ágil y silencioso como una sombra, clava las zarpas en mis ojos. No puedo quitármelo de encima y no para mientras la sangre salpica en el suelo y su sonido es ahogado por los gritos que salen de mi boca. Mis piernas pierden la fuerza y me desplomo en el suelo El dolor se vuelve insufrible, inhumano y salvaje, y entonces cuando creo que ya no soportaré más, para. Con un suave, grácil y elegante aleteo sale por la ventana perdiéndose en la noche. Lenta y dificultosamente me repongo del dolor que tiende a desaparecer con el tiempo y me pongo en pie. La sangre ha empapado mi ropa. Toco mi rostro ya que insólitamente veo bien, esta intacto. El silencio inunda todo. Un silencio solo roto por mis pensamientos, mi respiración y el latir acelerado del corazón. Miro hacia todos lados buscando algo que aún no sé que es, la habitación está intacta. Ya no hay sangre. Parpadeo incrédulo, cuando de repente de la más negra oscuridad aparece una muchacha. Es ella, mi musa. De la Stola saca un plateado puñal con una empuñadora dorada. Para cuando me doy cuenta está clavado en mi corazón que se para lentamente mientras la sangre fluye por la hoja que se torna oscura. Mi cuerpo se desploma, oigo la sangre salpicar lentamente en el suelo mientras la mirada se nubla poco a poco. Cierro los ojos antes de una última visión del mundo mientras siento mi alma escapar pesadamente de mi cuerpo como si mi corazón se aferrase aún a la vida como un loco a su delirio. Abro los ojos, veo la botella de whisky que refleja la luz del sol hacia mis ojos. Me incorporo. Otra vez la lucidez se ha aliado con la embriaguez para hacerme sufrir. No me queda nada más que resignarme en la mala vida que llevo o intentar perderla, pero estoy tan falto de valentía hacia la vida como hacia la muerte.
El sueño de la razón produce monstruos. El sueño del espíritu produce tu sombra. El sueño del corazón produce miedos.

...


Abro los ojos y parpadeo para que mis ojos se acostumbren a la penumbra. Distingo un pozo y me aproximo. No sé dónde estoy, no se qué hago, no sé quién soy. Mis piernas pierden la fuerza, me atrae, el pozo se vuelve el centro de mi atención. Entonces como si no fuera dueño de mi cuerpo este se lanza al vacío. Caigo lentamente como si el tiempo jugara a detenerse a placer. Mientras caigo oigo el retumbar del  agua caer y una voz al fondo que dice Oh dear! Oh dear! I shall be too late!”. Aterrizo despacio en el suelo. A lo lejos veo una reluciente cascada perdida en toda la sombra que rodea al sitio y me dirijo hasta allí. Las gotas de agua ascienden violentamente por una pared de la roca desde una pequeña charca en la que fuente de piedra volcaba sus agua cristalinas. Acerco mi mano al agua y se aparta, es imposible tocarla, pero deja al descubierto que hay una cueva tras la cascada y sin pensarlo me adentro en ella. Cruzo el hueco de la pared y aparezco en…más oscuridad, pero aquí distingo un arpa doradas que brilla con luz propia y me dirijo a tocarlo. Mis dedos se mueven solos como los de una marioneta, acariciando las suaves cuerdas del arpa son la gracilidad del vuelo de una mariposa. Giro la cabeza y encuentro un Inmenso reloj de arena que como todas las cosas de aquí también luce, donde antes solo había vacío. Toco en cristal dentro del cual los granos de arena caen suavemente como pétalos flotando en el aire, y se amontonan abajo titilando como estrellas pequeñas y nerviosas, ¿nacerían aquí? Entonces el cristal se resquebraja y la arena comienza a salir inundándolo todo. Sale y sale hasta que me cubre y llega a cada rincón de mi cuerpo asfixiándome y oprimiendo mi pecho hasta de dejo de respirar, cierro los ojos y silencio.
Abro los ojos por segunda vez y no veo nada, solo oscuridad. Mis pupilas se dilatan para acostumbrarse a la oscuridad y miro ahora mis manos, lucen. Mi piel esta iluminada por una tenue luz que me envuelve. Todo lo demás está oscuro. Me incorporo, el suelo es duro, frío e incomodo, como ajeno a mí, este no es mi sitio. Alzo la vista y distingo una luz a lo lejos. Se acerca. Es una chica, una chica joven vestida con una Stola que deja al descubierto el hombro derecho y parte del pecho; y en su rostro una barroca máscara blanca y dorada que permite ver su belleza pero no conocerlo. Ya está bastante cerca como para poder distinguirla. Tú, eres tú.
Tus cabellos ondulados y resplandecientes
Tus mejillas rosadas y calientes
Tus labios húmedos y sedientes
Tus ojos cercanos y ausentes
Te veo, me ves, nos veíamos
Te miro, me miras, nos mirábamos
Te acercas, me acerco, nos acercábamos
Te encuentro, me encuentras, nos encontrábamos
Contigo
Te acaricio, me acaricias, nos acariciábamos
Te muerdo, me muerdes, nos mordíamos
Te corto, me cortas, nos cortábamos
Te beso, me besas, nos besábamos
Nosotros
La sangre brotaba de mi labio y discurría por mi cara hasta alcanzar la barbilla para desde ahí caer perdiéndose en la oscuridad y el olvido en forma de gota oscura que refleja la luz de nuestros cuerpo y que se acaba estampando pausada, dulce e inevitablemente contra el suelo igual que lo hacen los copos de nieve. Comienzas a lamerla lenta y sensualmente creando en mí el impulso de morder tu lindo cuello percibiendo tu acelerada respiración tras mi oreja mientras dejo que mi corazón se desboque libre y salvajemente, y mis colmillos se hundan en tu piel hasta que tu sangre intentando escapar chorree por tu cuerpo manchando la túnica con un color carmesí. Tus movimientos se vuelven cada vez más y más rápidos hasta conseguir que mis piernas pierdan la energía y caer al piso. Una vez en el suelo mis sentimientos toman el control en mí. Entre beso y beso intento quitarte la máscara para poder saber quien eres. Entonces sin poder siquiera separarme de tus labios y abrir los ojos, todo comienza a sacudirse y una campana tañe mientras el sol aparece por el horizonte. Te miro, ceniza, una túnica y una máscara. Cierro y froto los ojos ante la incredulidad ya que te tenía tan cerca y estas tan lejos. Cuando los abro veo que una rama golpea el cristal de mi ventana movida por el viento de otra fría mañana que comienza a despuntar haciendo que el sol penetre iluminando con su calida luz mi habitación en la que estoy otra vez solo.
Sin ti.


Esto es un relato un poco surrealista, algo romántico (romántico de verdad, tipo Poe nada de Crepúsculo), y algo nosé llámalo como quieras. Lo escribí una madrugada de insomnio de una noche calurosa de verano en la que no podía dormir bien, y los sueños se entremezclaban con fantasías y sueños de otro tiempo ya olvidados. Por esto no tiene gran mensaje pero si tiene guiños a Alicia en el país de las maravillas, Narnia, Poe, o de fantásticos sitios como la fuente de la eterna juventud que no se puede alcanzar, donde nacen las estrellas y el tiempo o la música. Pero no le busquéis gran sentido, solo son pesadillas y sueños ordenados y decorados. En cuanto a la chica es una especie de musa que aparece en mis sueños y por las mañanas no soy capaz de recordar su cara y su cuerpo, por eso uso la Stola y la máscara para esconderla. Respecto al titulo lo dejo en blanco porque no se me ocurre nada que no desvele parte de la historia, he pensado en "Sueño de una noche de verano", "Tú", etc., dadme ideas en los comentarios

Octubre del 37


Eran seis los camaradas que le acompañaban. Hombres y mujeres enfrentados a mentes deformes presas de una condición, la condición de odiar y querer acallar toda voz que se alzara en busca de paz, justicia y libertad. Eran siete hombres luchadores; hombres y mujeres corrientes, padres, madres, hijos, vecinos, amigos…; hombres con sentimientos, de amor y de odio, de tristeza y de felicidad, de miedo o valentía; hombres que habían sacrificado su vida por esas ideas justa, que no por ello se veían exentas de no poder luchar lejos de hombres, de hombres LIBRES. Libres porque daban igual los grilletes que mantuvieran sus manos y piernas atadas, sus almas habían roto las cadenas. Las cadenas que atan a un hombre a una vida de miseria bajo el yugo del capital, las clases o los amos, y soportando las flechas de la pobreza y el hambre que provocan llagas en sus espíritus sedientos y ansiados de libertad.


En cuanto terminaron de colocarles les grilletes los camisas azules los subieron al camión mientras los que habían sido vecinos y amigos les insultaban y gritaban cosas como ¡Masones!, ¡rojos!, ¡ateos! o ¡Arriba España! Pero ellos hacían oídos sordos a aquellos ambiguos que habían salido días antes a festejar la toma y colectivización de las tierras del pueblo, y la toma del poder por parte de la asamblea popular; y hoy les insultaban al tiempo que alababan a los falangista que habían llegado y a los que se habían rendido por considerar que las armas podían tomar la razón.


El camión arrancó bruscamente haciéndolos tambalearse y estar a punto de tirar a un falangista lo que le valió al conductor el grito de su superior. Mientras salían del pueblo algunos niños les siguieron lanzando piedras contra ellos que retumbaban contra el camión provocando ruido que se entremezclaba y fundía con los insultos y los llantos de las esposas e hijos de los hombres y mujeres que le acompañaban. Recorrieron aquel camino que transitaba todos los días para ir a Xixón a la siderurgia antes de que llevaran la revolución también a Verel. En el tramo inicial del camino, este estaba flanqueado a ambos lados por árboles altos y tupidos que impedían ver a los lados y conducían el frío viento de otoño contra sus caras. Más adelante se abría a un valle entre dos sierras atravesado por el río Tornes que vibraba al ritmo de las gotas que comenzaban a caer. Siguieron el camino contiguo al río hasta llegar al monasterio de Ornes, entonces el camión paró. Abrieron la puerta y los hicieron bajar. Fueron conducidos al patio exterior y los colocaron en fila junto a la tapia.


No tenía miedo, sabía que lo iban a fusilar pero habían triunfado. La comuna había funcionado y había sido necesario que los que le temían a su existencia hubieran usado la fuerza. Por la puerta por la que habían entrado salió el pelotón mientras los miraba uno a uno los ojos con una mirada fría y odiosa como el que sabe que le detestan pero el haber conseguido sus objetivos nubla el miedo de su corazón. Cargaron armas según les ordenaba el capitán. Mientras lo hacían su corazón se desbocó como un caballo, no por miedo a morir, sino al recordar que incumpliría la promesa que le había hecho aquella mañana fría y gris a su mujer y su hija de que se encontrarían en cuanto los fascistas fueran derrotados, en el piso que les había preparado en Xixón. Pero su corazón se apaciguó al recordar que si lo se lo hubiera prometido no podría haberla puesto a salvo y estaría muerta o aún peor bajo el fascismo. Entonces con los ojos inyectados en sangre y la rabia en sus bocas accionaron los gatillos al grito de ¡Fuego!


Fuego era lo que sentía en sus entrañas cuando las balas los acribillaron y su corazón se paraba lentamente tras otra repentina desbocada. Sus pupilas se dilataban mientras su mente se sumergía en el vacío justo antes de que los recuerdos acudieran a su mente como mariposas a las flores, sin sentido, siguiendo los deseos, y suave, muy suave y dulcemente como si fueran frágiles imágenes. Entonces balbuceando por la sangre que le venía a la boca y gorgoteaba en su garganta gritó ¡LIBERTAD!, a lo que se unieron el  resto de compañeros que gemían mientras intentaban reprimir los chillidos de dolor debidos a que los muy hijos de puta evitaron que murieran al instante y así verlos sufrir. Así se perdió el grito junto al retumbar de las escopetas, los gemidos y el caer de los cuerpos sin vida en el húmedo suelo del monasterio; en el frío viento que arrastraba las gotas de sangre salpicadas y el polvo.


Polvo que pisarían más adelante hombres y mujeres de igual corazón que continuarían la lucha que habían mantenido estos hombres y mujeres que dieron su vida por ella; ya tiempo después de que el monasterio donde murieron desapareciera, sus carnes se descompusieran y sus huesos se volvieran parte del polvo.


Pero estos hombres VIVEN porque tú y yo sabemos su historia; y lo seguirán haciendo mientras su lucha y su recuerdo se mantengan vivos.

Prefacio

Bueno aquí está el comienzo de la historia que intento escribir

     Hacía frío y corría aire así que se puso la capucha, se cerró la bomber y aligeró, sería mejor llegar pronto a casa quitarse las marteens y poder llorar allí. Mientras caminaba iba pensando en que por qué no lo había acompañado, en por qué discutieron  o cómo se habría sentido, seguro que se sentiría tan solo…Comenzaba a llover al tiempo en que aparecían en sus ojos dos lagrimas calientes y llenas de dolor que  resbalaban por sus mejillas entremezclándose con la fría lluvia que golpeaba su piel. Ojala no lo hubiera conocido, no lo hubiera querido tanto, así hoy no lloraría. Caía la noche y no podía olvidarlo. En su interior un cúmulo de imágenes, recuerdos, y sentimiento que no se iban y no la dejaban en paz. La desesperación había quedado reducida a una opaca tristeza para evitar que la fatiga adicional del llanto se sumara a aquella, ya insoportable, de tener que seguir respirando. Entró en el portal, estaba oscuro. Le dio al pulsador y su corazón se detuvo un instante al alzar la mirada.

Por favor aquel que entienda y deduzca de que va la historia, por favor cállese.

Hoy va por ti

Sigues firme, sigues erguido
no te vas a echar atrás.
Sabes cual es tu camino,
hoy darás un paso más.

Sabes que elegiste un
destino,
no darás ni un paso atrás,
porque hasta aquí solo has venido
y verdad no habrá otra más.

Ayer luché por ti amigo,
hoy ya puedo mirar atrás,
y veo donde he caído,
pero tú correrás aún más.

Muchos amigos ya se ha ido, 
tú no volverás atrás,
porque ya te has decidido,
por seguir un poco más.

Conocéis al enemigo,
luchasteis ya tiempo atrás.
Todavía tú no has vencido,
para saber que hay algo más.
Suficiente ya has vivido
y lo dejas todo atrás.
Aunque no te han advertido
ayer murió uno más.
Ahora tu ideal has sentido,
como hiciste tiempo atrás.
Entonces hoy lo has sabido,
pelearás un poco más.
Guerreros ante la adversidad
Eternos enemigos del tiempo

 

Historia de una visita inesperada (soneto)


La sombra el vaho comienza a escarchar,

sentir como el aliento a cesar empieza,
el resuello entrecortado comienza,
advertir que el alma intenta escapar,

La sombra la tez comienza a blanquear,
sentir como el frío el corazón atraviesa,
mi mente ya no sabe lo que piensa,
reflexión de una vida al acabar,

Ahora sobre mí se cierne la noche
como sábana invisible y terrible,
noche que me rodea por todas partes,

así la vida se vuelve insufrible,
cuando el reloj marca la medianoche,
cuando para mi vida se hace tarde,

Novus Ordo Seclorum (versos pentadecasílabo)


Bienvenidos a este mundo del fracaso, del horror.
Do exportamos injusticias, negociamos con dolor.
Despertar espalda al mundo y contemplar la libertad,
la cual no siempre está cual la calma tras la tempestad.
 
¿Dónde está sepultada la libertad de los hombres?
¿Y el ansia de llegar a más allá del horizonte?
¿Quién enterró las ánimas so la carne dormida?
Por más que me apuñalan ya no sangran las heridas.
 
¿Para qué gritar tu nombre si vas perder la vida?
¿Quién ha destrozado tanta esperanza de justicia?
¿Para qué vas a luchar si ni en ti mismo confías?
Vaya adonde vaya hoy no escucho al niño que yo vía.
 
¿Dónde está la madre que busca el niño que solloza?
¿Por qué regar las flores si el verano las acosa?
¿Cuándo nos cambiaron la esperanza por agonía?
Ya no soy capaz de cantar como antes yo solía.
 
¿Hacia dónde se ha marchado el sueño donde vivía?
¿Por qué desperté sin ilusión, vida ni utopía?
¿Quién aspira a dormir bajo la tierra del camino?
Los pasos hacia atrás sólo alimentan enemigos.
 
¿De dónde aparecieron las balas que me acribillan?
¿Para qué buscar estrellas las cuales ya no brillan?
¿Quién nos robo el sol que ya no amanece cada día?
Aún claman huesos tras la tapia de la abadía.
 
¿Quién recuerda que su ley es el sustento del idiota?
¿Quién cortara la mano que quiere cerrar tu boca?
¿Aún tienen mentes huecas y vacíos corazones?
Ojos que no pueden ver más allá de sus razones.

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Todas las camas están heridas

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"Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse."

Gabriel Celaya

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Soy un soñador que ve el mundo de otra manera, a través de los oscuros cuentos encantados, las pesadillas surrealistas, sueños de libertad y los poemas que dormitan en lo más profundo de mí. Soy un intento fallido de escritor y una decepción de poeta. Soy rebelde, romántico idealista, hedonista, marxista, melómano, soy tantas cosas... http://miutopiadepapel.blogspot.com/2012/05/entre-delirios.html?spref=bl
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