Bueno, aquí está el supuesto texto que iba a mandar al concurso, pero que al final no me gustó. No era un relato breve, es más un ensayo breve, pero aquí lo dejo.
He oído decir muchas veces que el azar es impredecible, que todo ocurre sin motivo, que la vida es casualidad y demás… mentira, a lo impredecible lo llaman azar e igual pasa con lo que no se conoce el motivo. ¿O me afirman ustedes que hay cosas que ocurren sin motivo? Todo tiene un motivo aunque se desconozca, como pasa en la mayoría de casos. Pero eso no niega que haya cosas que nos sorprendan en nuestra vida y seguro que por ello te marquen como no podrá hacerlo lo esperado. Porque no son predecibles, no están en nuestros planes, no son rutina. Un ejemplo que pondría yo, un ávido lector, serían los libros, ¿acaso no te marcan los libros que lees si eres un aficionado a devorarlos?, pero por qué llegan esas historias a tus manos y no otras. Eso es el azar. El azar no es suerte, la mayoría de las veces el al contrario; ni siquiera juego; es verdad que está presente en ambos, pero el azar va más allá de eso, el azar rompe las barreras de la imaginación, de los sentimientos y de la vida. Hay quién odia lo impredecible, aunque luego juega su partida de cartas en el bar o compra su boleto de lotería, y es un esclavo más de la rutina, pero es feliz así, o eso cree; es más, creo que nadie ama los cambios, bueno nadie excepto algunos valientes que se atreven a dejar atrás todo y vivir. Porque el vivir es azar, y sin azar, ¿qué es vivir? Vivir no es respirar, es cambiar, caminar, sentir… no basta con estar, hay que obrar. Y obrar tiene consecuencias que conducen a circunstancias a las que dicen que son motivadas por el azar por parte de los supersticiosos. Y no son ellos los que no mueven el mundo, pero se hacen notar. ¿Acaso te piensas casar en martes treces?, ¿o no te han implantado la costumbre de achacar lo que pasa al azar aunque no confíes en él? Muchas son las personas de este mundo; muchas sus obras, aunque consistan mera y paradójicamente en no obrar, dejar pasar el mundo; y muchas son las repercusiones directas e indirectas de ellas; y aún más son las situaciones que dan a lugar y necios se empeñan en achacar al ente del azar. Quizás porque no quieren calentarse la cabeza, pensar, es más fácil vivir en la ignorancia, el no complicarse la vida y dejar su vida en manos del azar, es decir de otros y por ello no podrán ser libres, ¿y en qué se diferenciaran entonces del animal esclavo del instinto y las circunstancias del medio?, me dan pena.
Señores déjense de “azar”, llamen a las cosas por su nombre y vivan.

2 gritos contra esto:
Me ha llegado hondo el texto, a mi tampoco me gusta pensar en porqué han sucedido las cosas y quejarme de ello, soy más de aceptarlas y actuar en consecuencia.
Gracias :)
y por cierto ya era hora de que publicaras algo, llevaba tiempo esperando
Saludos
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