Abro los ojos lentamente, me molesta la luz. La cabeza me da vueltas. Me incorporo poco a poco y miro alrededor. Estoy en el centro de una habitación acolchada, pero no estoy solo. En tres de las esquinas hay una persona. No parecen percatarse de mí. Me acerco a una de las esquinas. Es un bufón, o quizás un mimo porque no me habla. Intento comunicarme con él. No responde, apenas interactúa y su rostro es inexpresivo. Se limita a querer ser visto, se alimenta de la atención del resto. Vive esclavo de sí mismo, de su ego. Aburre. Me acerco a la esquina contraria, la ocupada por una chica, Colombina. Antes de siquiera llegar, en la primera mirada que cruzamos me sonríe. Estoy a la altura del centro de la habitación cuando me presento, aunque creo ya nos conocemos. Me aproximo a ella. De pronto se le cambia el semblante, se torna serio, me desprecia, siquiera me contesta. Doble personalidad dentro del sí misma. Una fría y guapa dr.Jekyll and mr.Hyde. Se niega a mirarme siquiera. Ante el desprecio opto por acercarme al tercer y ultimo personaje. Es Polichinela con los ojos vendados. Está riendo, atrae. Lo miro fijamente y con una sonrisa me invita a abrazarlo. Me fío. Pero de repente, mientras me abraza, clava un puñal oscuro en mi espalda que escondía en la manga. La sangre mancha mi traje, hasta ahora no me había fijado, visto de arlequín Cuando lo retira y me separo, me lo encuentro sonriendo, como si nada hubiera pasado. Así sangrando me voy a la esquina vacía a sentarme. Me siento abrazando las piernas. Soy Pierrot, tengo los ojos secos. Lágrimas de arena, boca de polvo, en la garganta gorgojea la sangre. Me siento solo rodeado de gente. Sobra gente y faltan personas. Ridi pagliaccio...


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