Pequeña reflexión en la que me habré dejado cosas en el tintero.
El feminismo me lo paso por los huevos, bueno, y las
feministas también. No sé que defienden, por qué luchan. ¿La igualdad entre el
hombre y la mujer? ¿No me dicen que mis ideas son imposibles? ¿A ellas no les
dicen nada? El feminismo es imposible. No se puede alcanzar una situación igual
entre hombres y mujeres cuando no existe una propia del hombre. Miro y sólo veo
desigualdad, entre hombres y mujeres, entre clases. Pero la verdad es que ellas
no quieren igualdad, ellas quieren sentirse protegidas por este sistema y cobrar
lo mismo, denuncian una desigualdad y defienden otra. Hipócritas, por ellas me
da asco esa palabra. Adoptan un mensaje victimista para politizar todo. Atacan
todo, hasta el humor. ¿Humor políticamente correcto? Mataría la mitad y
privatizarían la mitad para quien entiende el humor inteligente, muchas de
ellas siquiera serán capaces de entenderlo. Es imposible acabar con el humor,
además, es humor, es pique, ¿qué sería de esta vida sin provocar? Retomando lo
del victimismo, se pasan. No hace falta repasar algunas medidas estúpidas
tomadas por algunos gobiernos cómplices del feminismo y del sistema. Bueno, y
por no hablar tampoco de lo bien asimilado que tienen el victimismo a la hora
de hablar e insultar, machista, maltratador, etc. Las cosas por su nombre, no
soy machista, y el maltrato es el maltrato, sea físico o psicológico, pero debe
ser de verdad, no pueden abusar de esa palabra como hacen. La vulgarizan a
hasta tal punto que pierde el significado, y luego son ellas quienes lo sufren
y no son capaces de reconocerlo. Y lo mismo hacen con el feminismo, lo
destrozan, por culpa de ellas me da asco. Y yo soy feminista, feminista de
verdad, mi feminismo es de clase. Mi feminismo no entiende de sexos, entiende
de clases sociales. No quiero que queden atrás en la búsqueda del mundo que
busco, en la búsqueda de la igualdad y de la justicia. Porque valen igual,
porque muchas son incluso mejores que nosotros en muchas cosas. Pero sólo
cuando saben luchar, cuando se dan cuenta que el machismo no lo ejerce no lo
ejercen los hombres, que lo ejerce la sociedad que quiere que las defienda y
sus guardianes, el capital, las tradiciones y la religión. Así que yo digo con la boca bien grande que soy feminista.
No quiero a mi lado ni una mujer ni una novia, yo quiero una guerrillera, de
esas feministas de verdad que hay tantas por ahí y que no deben identificarse
con las que menciono aquí. Por ellas, por las que siguen en la calle y
por las que ya nos dejaron. No manchen su lucha.


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