De frágiles “te quiero”,
llantos amargos por falsos amores,
y de este invierno estoy ebrio.
Rezumando estaban por mil balcones
sus dulces plata besos,
tan solo quedó el trasegar de una noche.
Soy el puto Prometeo,
con la desazón rompiendo corazones.
Ligero corazón
que no hay quien lo ahogue en alcohol.
Qué no me da la gana vestirme de gala, para cantar a lunas de plata si nada es lo que canta mi garganta, si tengo machacada el alma. No me visto de gala para hablarte con lindas palabras si no son escuchadas. Que no ve da la gana vestirme de gala para nada. Nada fuimos, quedó nada. Y por ello brindo. Hoy brindo por las rebeldías, los sueños, la ilusión y los besos. Pero también por el odio, la impotencia, los fracasos y la rabia. Por esas veces en que me saben a sangre la boca y los labios, por esas veces que me los rompo a bocados. Brindo porque la vergüenza se sació de desidia. Brindo.
Prometeo de desamor
Escrito por
Insurrecto16
domingo, 8 de abril de 2012

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