Pasan los días y sigo aburrido. Siempre el mismo sentimiento, desolación, inferioridad, apatía, tristeza, siempre lo mismo. No sé bien lo que es, pero nada me llena aunque la verdad es que no hago nada bien. No sé hacer nada, no sé cantar, no se tocar un instrumento, no sé bailar, ni siquiera hablo bien como los que te dejan sin palabra cuando hablan como si te las robaran a tí, y mucho menos sé escribir. Por más que lo intento, nada. Eso de que si se le ponen ganas y trabajo salen las cosas es mentira, al menos para mí. Y luego la rutina. Me asfixio en los días. Siempre las mismas caras, los mismos sitios, las mismas cosas. Toda la semana cargada de trabajo hasta altas horas, cargada de aburrimiento y monotonía que no trae nada nuevo. Y luego, el fin de semana, si es que existe por culpa de las semanas de 14, de 21 días, es igual. Cambia a veces el lugar pero siempre es lo mismo, el mismo sentimiento, no aporta nada. Lo paso bien, es cierto, pero apenas acaba, cuando llego a casa, sigo igual. Nada nuevo nunca. Y me pregunto qué hago, pero tampoco puedo escapar, temo arrepentirme, aunque esto a lo que más se parece es a un arrepentimiento de como vivo que a otra cosa. No está siendo un nuevo propósito.
Y así son todos los días, idénticos... dejando pasar las horas sin poderlas vivir, explotándolas y malvendiéndolas a futuros inciertos. Vuelvo a casa cada tarde mintiéndome y prometiendo que mañana voy a empezar a ponerme serio, que voy a vivir. No sé si es que me hago viejo, que aun no he madurado o que de verdad algo no marcha... y a quién voy a engañar, seguiré sentado esperando algo, un cambio, una oportunidad... tarde o temprano me tiene que tocar a mí.
Qué no me da la gana vestirme de gala, para cantar a lunas de plata si nada es lo que canta mi garganta, si tengo machacada el alma. No me visto de gala para hablarte con lindas palabras si no son escuchadas. Que no ve da la gana vestirme de gala para nada. Nada fuimos, quedó nada. Y por ello brindo. Hoy brindo por las rebeldías, los sueños, la ilusión y los besos. Pero también por el odio, la impotencia, los fracasos y la rabia. Por esas veces en que me saben a sangre la boca y los labios, por esas veces que me los rompo a bocados. Brindo porque la vergüenza se sació de desidia. Brindo.
Monotonía
Escrito por
Insurrecto16
lunes, 5 de marzo de 2012


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