No voy a ningún lado, aún. Pero sí es verdad que me estoy buscando. No busco cambiar, espero que mientras vaya por la carretera, me encuentre a mí mismo para darle sentido a todo. Allí, plantado en el arcén. Algo más alto, más fuerte y más guapo de lo que soy ahora. Con bucles castaños cayéndome por la cara, y con una sonrisa asomando entre la barba. Llevando una mochila llena de recuerdos de mil sitios, y una guitarra. Bajo el brazo dos libros, uno de buena poesía con mi firma, y un manual de guerrilla. Allí, feliz, decidido, alguien, además, otra vez inocente, como cuando era aquel risueño niño. Y está hecho porque ha viajado, viene de mis más dulces sueños, de mis más horribles pesadilla, de llorar, y de reír.Y mientras que me encuentro, aprendo, hago camino. Me doy cuenta de lo pasa y le doy la vuelta a todo para que me sonría, para no preocuparme más por nada. Que el viento no viene en mi contra, viene a mi encuentro. No se pone el sol, sino el cielo se tinta rojo por ti, por mí y para que mañana salga el sol. Las cosas más pequeñas te devuelven la fuerza. Con doble ración de huevos y corazón.
Qué no me da la gana vestirme de gala, para cantar a lunas de plata si nada es lo que canta mi garganta, si tengo machacada el alma. No me visto de gala para hablarte con lindas palabras si no son escuchadas. Que no ve da la gana vestirme de gala para nada. Nada fuimos, quedó nada. Y por ello brindo. Hoy brindo por las rebeldías, los sueños, la ilusión y los besos. Pero también por el odio, la impotencia, los fracasos y la rabia. Por esas veces en que me saben a sangre la boca y los labios, por esas veces que me los rompo a bocados. Brindo porque la vergüenza se sació de desidia. Brindo.
¿A dónde vas?
Escrito por
Insurrecto16
domingo, 11 de marzo de 2012


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