Una inmensa encina. Sigue siendo grande, pero ya no es infinita, alcanzo a ver su copa. Da una sombra fresca en la que podría estar mañanas y tardes enteras sin pensar en nada, aunque también deja pasar los rayos de luz para bañar la cara. Está junto a un pequeño arroyo de aguas claras y lecho sucio en el que meter los pies es una delicia y no cesa el borboteo como una nana. Quizás no es el sitio más bonito o el más limpio, quizás sea más bien cutre, pero allí me he dejado gran parte de mi vida. Mis tardes de paseo durante la infancia a ver el tren soñando viajar como él, hasta donde la vista se pierde en el horizonte, pensando que allí estaba mi sitio, era feliz y a nadie daba pena. Mis mañanas adolescentes, en las que aún con el sol escondido, íbamos con la bicicleta para hacer deporte que decía, aunque en realidad era para reírme hasta que me dolía la barriga, y a veces pelear también, con mi mejor amigo. La mejor manera de empezar el día y poder sentirme feliz. Y esas mañanas de verano siguen, pero comparten el sitio con paseos en los que yo solo voy para aclarar mis ideas, para hundirme, para salir a flote, para inspirarme, para sobrevivir, cada paseo una aventura sin saber que será de mí.
Me encanta esa encina. Quería ser una rama y dormirme con el viento meciéndome, sin preocupaciones más que ver un tren pasar. Allí nacieron todas mis ganas de vivir, mis planes para acabar conmigo mismo, mis ansias de romper con el mundo y mis cojones para seguir adelante. Hoy volví a ser feliz allí.
Donde me pierdo para encontrarme
Canto libertario I Que se levanten los revolucionarios
Que se levante el proletariado.
¡Arriba los pobres, los olvidados!
¡Que sólo quiero paz!
La paz para los hombres,
para los de piel del color la tierra.
Los que siguen muriendo explotados,
los que hoy se quiebran el costado,
desde que sale el sol
hasta que se les caen los parpados.
Los obreros de fábricas,
jornaleros del campo,
los borrachos poetas
y locos guerrilleros soñadores
esos son mis hermanos.
Los que de mundo son enamorados,
así empuñan un arma
por no vivir más como un esclavo,
para lavar son sangre
el tan sucio pasado.
Yo aún sigo soñando
que el mulo cansado de los arados
mataba a su patrón.
Soñando con hombres sin clases sociales,
soñando un olvidado futuro,
que estuvo al alcance de la mano
Soñando que gigantes se caían,
desde sus nidos de seda en las copas
Metralla brama cerca del horizonte,
donde aún seguimos en lucha.
Siempre estamos soñando
¿Tendría que demostrar que me merezco el pseudonimo, no?Ya era hora de desempolvar la internacional un alzar el puño del papel al cielo.
A tu boquita
-Que no escapo
porque no puedo,
porque tengo el corazón prendido,
estoy enamorado,
de tus ojitos caramelo.
Déjame princesa
Déjame alzar vuelo
-¿A dónde irás tú tan presto
si cielo eres prisionero
y prisionero de tus sueños
en donde nunca pisaste suelo?
-Iré a andar, a buscar caminos,
a abrir veredas
por el mundo yermo.
Que nada temo,
no temo a lo incierto
si voy a mi hogar,
si voy ebrio.
Ebrio de buscarte,
de escribirte versos.
Borrachito de rabietas
-¿Y que buscas con esto?
¿Acaso no vives contento?
Vivo, que no vivo
si me faltan tus besos.
Vivo porque espero
espero lo que no consigo.
Buscaré un mundo de corderos,
que mi mundo está ya viejo.
Y es que mi mundo empieza y acaba donde tú estás,
donde escapo al tiempo.
Y es que aún somos pequeños.
Buscando una bocanada de aire,
eres todo mi aliento...
¿A dónde vas?
No voy a ningún lado, aún. Pero sí es verdad que me estoy buscando. No busco cambiar, espero que mientras vaya por la carretera, me encuentre a mí mismo para darle sentido a todo. Allí, plantado en el arcén. Algo más alto, más fuerte y más guapo de lo que soy ahora. Con bucles castaños cayéndome por la cara, y con una sonrisa asomando entre la barba. Llevando una mochila llena de recuerdos de mil sitios, y una guitarra. Bajo el brazo dos libros, uno de buena poesía con mi firma, y un manual de guerrilla. Allí, feliz, decidido, alguien, además, otra vez inocente, como cuando era aquel risueño niño. Y está hecho porque ha viajado, viene de mis más dulces sueños, de mis más horribles pesadilla, de llorar, y de reír.Y mientras que me encuentro, aprendo, hago camino. Me doy cuenta de lo pasa y le doy la vuelta a todo para que me sonría, para no preocuparme más por nada. Que el viento no viene en mi contra, viene a mi encuentro. No se pone el sol, sino el cielo se tinta rojo por ti, por mí y para que mañana salga el sol. Las cosas más pequeñas te devuelven la fuerza. Con doble ración de huevos y corazón.
Monotonía
Pasan los días y sigo aburrido. Siempre el mismo sentimiento, desolación, inferioridad, apatía, tristeza, siempre lo mismo. No sé bien lo que es, pero nada me llena aunque la verdad es que no hago nada bien. No sé hacer nada, no sé cantar, no se tocar un instrumento, no sé bailar, ni siquiera hablo bien como los que te dejan sin palabra cuando hablan como si te las robaran a tí, y mucho menos sé escribir. Por más que lo intento, nada. Eso de que si se le ponen ganas y trabajo salen las cosas es mentira, al menos para mí. Y luego la rutina. Me asfixio en los días. Siempre las mismas caras, los mismos sitios, las mismas cosas. Toda la semana cargada de trabajo hasta altas horas, cargada de aburrimiento y monotonía que no trae nada nuevo. Y luego, el fin de semana, si es que existe por culpa de las semanas de 14, de 21 días, es igual. Cambia a veces el lugar pero siempre es lo mismo, el mismo sentimiento, no aporta nada. Lo paso bien, es cierto, pero apenas acaba, cuando llego a casa, sigo igual. Nada nuevo nunca. Y me pregunto qué hago, pero tampoco puedo escapar, temo arrepentirme, aunque esto a lo que más se parece es a un arrepentimiento de como vivo que a otra cosa. No está siendo un nuevo propósito.
Y así son todos los días, idénticos... dejando pasar las horas sin poderlas vivir, explotándolas y malvendiéndolas a futuros inciertos. Vuelvo a casa cada tarde mintiéndome y prometiendo que mañana voy a empezar a ponerme serio, que voy a vivir. No sé si es que me hago viejo, que aun no he madurado o que de verdad algo no marcha... y a quién voy a engañar, seguiré sentado esperando algo, un cambio, una oportunidad... tarde o temprano me tiene que tocar a mí.
Recuerdos
Nada hay de lo que arrepentirse,
ni de que en besos se pueda llorar
ni de que entre versos pueda sangrar.
Porque la muerte para mí no existe
apenas recuerdo que me quisiste.
¿Y mi labios qué es lo que sabrán
del querer entre tanto trasegar?
¡Qué desde que te fuiste sigo triste!
Y aún te lloro solo por las noches
Y aún, aún hoy añoro tus besos.
Sigo gritando en silencio tu nombre,
y la empapada almohada mordiendo.
Está chorreando de desamores,
de no volver a decirte: te quiero.
He terminado un pequeño poemario, si alguien me puede explicar como obtener una licencia Creative commons se lo agradecería y subiría al poemario a internet






