Qué no me da la gana vestirme de gala, para cantar a lunas de plata si nada es lo que canta mi garganta, si tengo machacada el alma. No me visto de gala para hablarte con lindas palabras si no son escuchadas. Que no ve da la gana vestirme de gala para nada. Nada fuimos, quedó nada. Y por ello brindo. Hoy brindo por las rebeldías, los sueños, la ilusión y los besos. Pero también por el odio, la impotencia, los fracasos y la rabia. Por esas veces en que me saben a sangre la boca y los labios, por esas veces que me los rompo a bocados. Brindo porque la vergüenza se sació de desidia. Brindo.

Prometeo de desamor

De frágiles “te quiero”,
llantos amargos por falsos amores,
y de este invierno estoy ebrio.
Rezumando estaban por mil balcones
sus dulces plata besos,
tan solo quedó el trasegar de una noche.
Soy el puto Prometeo,
con la desazón rompiendo corazones.
Ligero corazón
que no hay quien lo ahogue en alcohol.

Borracho de bipolaridad

Te quiero, sí te quiero. Lo digo con la boca grande, sin esconderme, porque es verdad. Y te he querido aún mucho más, o al menos como si lo hubiera hecho, esa era la sensación, porque el querer no compartía espacio con nada más. Porque estaba enamorado, porque estaba tan enamorado que todos tus defectos, los enfados y malas historias quedaban sepultados, incluso llegué a enamorarme de ellos. Estaba realmente enamorado, tanto y se quedó en tan poco, falsos te quieros y poemas rajados. Todavía te sigo queriendo pero ahora quererte comparte sitio con odiar. No me enfado por lo que sientas, eso no se puede controlar. Me enfado porque me mentiste y parecía tan real; porque jugaste conmigo a pesar de que, aunque digas lo contrario, siempre fui bueno contigo; de que prometí mi garganta en tu defensa, promesa que no sé en qué quedará ahora que no quieres nada de mí. Te odio, te odio de una manera que debería darme vergüenza tras amarte tanto, de tal manera que no puedo dormir tranquilo. Te odio y te sigo amando. Y aún así queda sitio para la tristeza por lo perdido; para el arrepentimiento por dejarme llegar; para la decepción por estar tan ciego, por no querer ver; para la añoranza de los te quieros en el oído y los besos que eran una droga, siempre de mono, siempre colocado; sitio para perderme en mí mismo. No sé si hay sitio para la ilusión y la esperanza, si siguen ahí escondidas, atrincheradas tras una barricada de besos, o murieron bombardeadas. Es todo tan confuso que no sé bien qué creer, por qué luchar, pero al menos sé que siento. Esto va a ser mi única guía ahora que no tengo nada, ahora que no quiero que vuelva a suceder lo mismo. Pero no sé que será de mí mañana, no sé cuanto aguantaré, no sé cuando te decidirás a quererme o dejarme, a dejarme tranquilo. A la espera pero en pie, aunque tenga los ojos a la vez tan turbios por la tristeza y el odio y sin embargo tan claros de la esperanza.

13 ilusiones quemadas

Traicionado por mí mismo. Creerte lo que no eres, intentar creer que puedes ser algo más. Pensar que eres inmune, superior. Engañarte a ti mismo, a lo más profundo de tu ser. Violar a tu musa, a tu único amor verdadero, aquel que como nada te da nunca te decepciona, la libertad. Pretender alcanzar la libertad y atarse, aunque me creyera libre. Normal por otro lado cuando te sabe a polvo la boca y ya no puedes llorar más. Pero eso no justifica el haber sido tan gilipollas, el perder la razón y la objetividad. La sensatez y la memoria me las dejé en casa mientras iba a arrullar golondrinas. ¿Y ahora de que me extraño? ¿no lo esperaba acaso? ¡Cómo puedo ser tan iluso! No se puede esperar que nadie te ame cuando no vives para ti, cuando el amor propio fue ajusticiado por orden de la experiencia. Así nunca se es capaz de aprovechar las oportunidades, siempre arruinándolo todo. Es cierto, no se vivir y ser desgraciado es tan solo un cuestión de actitud y sangre fría. Me enamoré de una quimera y me engulló con su boca. Ahora me niego a luchar en defensa de lo que no luché por conseguir, dejaré que el tiempo y el capricho jueguen conmigo intentando aguantar sin romper en lágrimas. Mientras, estoy abriéndome las venas con poemas e ilusiones, y no sin saber para y por qué. Mi corazón como la franja de Gaza, bombardeado, sin más defensa que una desgastada ilusión. La ilusión de que pueden curarse las heridas más hondas, las que no abren cuchillas. La misma triste ilusión que ayer soñaba con acabar con la soledad de mil vidas en una sola noche. He sido un hombre que en soledad buscaba algún rinconcito por donde respirar, pero ya no busco en lunas y los libros, sino en las enseñanzas que alimenta mi sangre y se esconde bajo cicatrices que ya son de otras guerras. No busco porque no sé siquiera que será de mí mañana. Puede que esta noche no duerma de tan borracho que voy, bebí demasiadas ilusiones. Y aquí borracho, cuanto más reflexiono más me doy cuenta de que nunca existió la posibilidad de estar unidos. En el fondo soy yo el bueno y lo peor de todo es que toda esta mierda que me cubre es tan cierta como que estoy llorando sin derramar una puta lágrima. Hoy y ayer, todos los días iguales.

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Todas las camas están heridas

Insurrectos

"Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse."

Gabriel Celaya

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Soy un soñador que ve el mundo de otra manera, a través de los oscuros cuentos encantados, las pesadillas surrealistas, sueños de libertad y los poemas que dormitan en lo más profundo de mí. Soy un intento fallido de escritor y una decepción de poeta. Soy rebelde, romántico idealista, hedonista, marxista, melómano, soy tantas cosas... http://miutopiadepapel.blogspot.com/2012/05/entre-delirios.html?spref=bl
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