Qué no me da la gana vestirme de gala, para cantar a lunas de plata si nada es lo que canta mi garganta, si tengo machacada el alma. No me visto de gala para hablarte con lindas palabras si no son escuchadas. Que no ve da la gana vestirme de gala para nada. Nada fuimos, quedó nada. Y por ello brindo. Hoy brindo por las rebeldías, los sueños, la ilusión y los besos. Pero también por el odio, la impotencia, los fracasos y la rabia. Por esas veces en que me saben a sangre la boca y los labios, por esas veces que me los rompo a bocados. Brindo porque la vergüenza se sació de desidia. Brindo.

Romance del bosque bajo el mar

Ando solo en los rincones
donde flores son cristal,
que por burbujas se mecen.
Paseo en bosques so el mar,
donde olas quedan lejanas
para no interrumpir ya
como susurros de ayer,
con las ganas de soñar.
Ando rodeado de árboles
que no quieren crecer más,
que no quieren darme besos
henchidos de dulce sal.
Tantas cosas las que ver
y no acierto a que mirar,
tantos rincones son lindos;
y sólo deseo andar
entre las rosas de lluvia,
que no alcanzo ni a rozar
pues en frágil brisa tornan
y en burbujas, escapar.
En calabobos pretenden
poderse bien ocultar,
gitanitos en las copas
que de mí, sangres harán.
Gitanitos escondidos
con semblantes color cal.
Gitanitos que buscando
están a mí destripar
por pasear por su bosque,
que de cobre es el coral,
que da besos con navajas.
Amanece en bajamar,
cuando el sol está burlón,
en el bosque sin final,
donde nacen las quimeras.
Su bosque de azahar,
bosque de tinta y papel,
que se esconde bajo el mar.

Pagliacci

Abro los ojos lentamente, me molesta la luz. La cabeza me da vueltas. Me incorporo poco a poco y miro alrededor. Estoy en el centro de una habitación acolchada, pero no estoy solo. En tres de las esquinas hay una persona. No parecen percatarse de mí. Me acerco a una de las esquinas. Es un bufón, o quizás un mimo porque no me habla. Intento comunicarme con él. No responde, apenas interactúa y su rostro es inexpresivo. Se limita a querer ser visto, se alimenta de la atención del resto. Vive esclavo de sí mismo, de su ego. Aburre. Me acerco a la esquina contraria, la ocupada por una chica, Colombina. Antes de siquiera llegar, en la primera mirada que cruzamos me sonríe. Estoy a la altura del centro de la habitación cuando me presento, aunque creo ya nos conocemos. Me aproximo a ella. De pronto se le cambia el semblante, se torna serio, me desprecia, siquiera me contesta. Doble personalidad dentro del sí misma. Una fría y guapa dr.Jekyll and mr.Hyde. Se niega a mirarme siquiera. Ante el desprecio opto por acercarme al tercer y ultimo personaje. Es Polichinela con los ojos vendados. Está riendo, atrae. Lo miro fijamente y con una sonrisa me invita a abrazarlo. Me fío. Pero de repente, mientras me abraza, clava un puñal oscuro en mi espalda que escondía en la manga. La sangre mancha mi traje, hasta ahora no me había fijado, visto de arlequín Cuando lo retira y me separo, me lo encuentro sonriendo, como si nada hubiera pasado. Así sangrando me voy a la esquina vacía a sentarme. Me siento abrazando las piernas. Soy Pierrot, tengo los ojos secos. Lágrimas de arena, boca de polvo, en la garganta gorgojea la sangre. Me siento solo rodeado de gente. Sobra gente y faltan personas. Ridi pagliaccio...

Carteando rock


Quizás no recibas esta carta, es más ni la mando, ni te la escribo. Le escribo al tú que hay dentro de mí, al yo de ayer. Allá va.1, 2, 3… el silencio sólo lo rompe el gotear incesable de recuerdos. Ayer me perdía en tus labios de vino al ritmo de la brisa estival. Ahora la boca me sabe a polvo. Contigo me retumbaba el corazón por bulerías si me mirabas, si me engrasabas la garganta con saliva. Y es que bailé borracho de besos, me bebí la razón, me fumé el corazón, y no volveré a verte. Me embarga la pena, los besos ya no me agarran las cuerdas vocales. Robé un trocito de cielo para escribir tu nombre en la noche. Ahora duermo solito, el jergón está lleno de ausencias, de versos, de todo, de nada, de besos de esos que nunca me dabas. Cayó el cielo donde vivíamos tú y yo, donde gritábamos a los ruiseñores roncos. Maldito amor caótico, aunque a veces, es verdad que, se alejan los recuerdos que tanto muerden, cuando apesta a frustración, y es que no tengo ganas de nada. Los días sólo son refugios de granas cielos, argénteas nubes, derramados en lágrimas de arena. He estado un tiempo sin pensar en sonrisas que no volverán, he estado un tiempo sin hablar. Dejé pasar el tiempo que nos quedaba por vivir y ahora tengo que seguir buscando dentro de mí veneno para las penas, para poder sobrevivir. Hoy te sigo esperando en cada esquina, pero no llegas tarde como ayer. ¿Y qué voy a hacerle si ayer era ayer? Cada vez estoy más lejos de ti, y la ciudad es muy grande para mí. Camino siempre perdido entre lunas inocentes maltratadas a besos por mí, por lo absurdo que es vivir. Y es que no sólo vivo del aire, necesito tu alegría. Y es que mis ojos necesitan ver que todo es un sueño. Y es que no quiero morir.



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Todas las camas están heridas

Insurrectos

"Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse."

Gabriel Celaya

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Soy un soñador que ve el mundo de otra manera, a través de los oscuros cuentos encantados, las pesadillas surrealistas, sueños de libertad y los poemas que dormitan en lo más profundo de mí. Soy un intento fallido de escritor y una decepción de poeta. Soy rebelde, romántico idealista, hedonista, marxista, melómano, soy tantas cosas... http://miutopiadepapel.blogspot.com/2012/05/entre-delirios.html?spref=bl
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