Qué no me da la gana vestirme de gala, para cantar a lunas de plata si nada es lo que canta mi garganta, si tengo machacada el alma. No me visto de gala para hablarte con lindas palabras si no son escuchadas. Que no ve da la gana vestirme de gala para nada. Nada fuimos, quedó nada. Y por ello brindo. Hoy brindo por las rebeldías, los sueños, la ilusión y los besos. Pero también por el odio, la impotencia, los fracasos y la rabia. Por esas veces en que me saben a sangre la boca y los labios, por esas veces que me los rompo a bocados. Brindo porque la vergüenza se sació de desidia. Brindo.

Discursos y discusiones, la ira y yo.

Si existen cosas que me airan, una, sin duda, es que intenten engañarme, que me traten como estúpido, como inútil, como si fuera un niño pequeño. Eso desata mi ira, no lo puedo controlar. Creo que denigra mi persona. Respecto a la ira, no la intentes reprimir, si no lo hago yo, es porque no puedo. Además forma parte de mi ser, las partes negativas de mi personalidad son tan mías como las positiva, e igual que puede ser destructiva y dañina, puedo canalizarla, usarla para enlazar palabras, para salir a la calle y luchar o disfrutar la sangre ardiente en las sienes con los nudillos doloridos de apretar. Intentando doblegarme solo la acentúas,  intentas poner trabas a un alma que ve sus cadenas y aunque no puede librarse de ellas, no va a permitir que la encadenen más. La única manera que librarme de la ira es reflexionar mientras doy un paseo, dejando que la brisa o el sol acaricien mi piel, guerreando con mis entrañas. Déjame partir cuando lo desee, no temas, no he amado suficiente esta vida para menospreciarla. Mi lengua está afilada y no tiene cadenas, pero no sabe lo que hace, así que sécate las lágrimas y sonríe cuando me veas irme porque regresaré mejorado, sereno, pausado, lúcido. Porque la ira te ciega y te hace desdibujar los rostros y los recuerdos, y la única barrera a esto es la soledad al igual que para una mente es ella misma. Sí, y es que de repente ves las bellotas en el suelo y no te da igual mancharte más de barro.

Azar II

Bueno, aquí está el supuesto texto que iba a mandar al concurso, pero que al final no me gustó. No era un relato breve, es más un ensayo breve, pero aquí lo dejo.


He oído decir muchas veces que el azar es impredecible, que todo ocurre sin motivo, que la vida es casualidad y demás… mentira, a lo impredecible lo llaman azar e igual  pasa con lo que no se conoce el motivo. ¿O me afirman ustedes que hay cosas que ocurren sin motivo? Todo tiene un motivo aunque se desconozca, como pasa en la mayoría de casos. Pero eso no niega que haya cosas que nos sorprendan en nuestra vida y seguro que por ello te marquen como no podrá hacerlo lo esperado. Porque no son predecibles, no están en nuestros planes, no son rutina. Un ejemplo que pondría yo, un ávido lector, serían los libros, ¿acaso no te marcan los libros que lees si eres un aficionado a devorarlos?, pero por qué llegan esas historias a tus manos y no otras. Eso es el azar. El azar no es suerte, la mayoría de las veces el al contrario; ni siquiera juego; es verdad que está presente en ambos, pero el azar va más allá de eso, el azar rompe las barreras de la imaginación, de los sentimientos y de la vida. Hay quién odia lo impredecible, aunque luego juega su partida de cartas en el bar o compra su boleto de lotería, y es un esclavo más de la rutina, pero es feliz así, o eso cree; es más, creo que nadie ama los cambios, bueno nadie excepto algunos valientes que se atreven a dejar atrás todo y vivir. Porque el vivir es azar, y sin azar, ¿qué es vivir? Vivir no es respirar, es cambiar, caminar, sentir… no basta con estar, hay que obrar. Y obrar tiene consecuencias que conducen a circunstancias a las que dicen que son motivadas por el azar por parte de los supersticiosos. Y no son ellos los que no mueven el mundo, pero se hacen notar. ¿Acaso te piensas casar en martes treces?, ¿o no te han implantado la costumbre de achacar lo que pasa al azar aunque no confíes en él? Muchas son las personas de este mundo; muchas sus obras, aunque consistan mera y paradójicamente en no obrar, dejar pasar el mundo; y muchas son las repercusiones directas e indirectas de ellas; y aún más son las situaciones que dan a lugar y necios se empeñan en achacar al ente del azar. Quizás porque no quieren calentarse la cabeza, pensar, es más fácil vivir en la ignorancia, el no complicarse la vida y dejar su vida en manos del azar, es decir de otros y por ello no podrán ser libres, ¿y en qué se diferenciaran entonces del animal esclavo del instinto y las circunstancias del medio?, me dan pena.
Señores déjense de “azar”, llamen a las cosas por su nombre y vivan.

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"Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse."

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Soy un soñador que ve el mundo de otra manera, a través de los oscuros cuentos encantados, las pesadillas surrealistas, sueños de libertad y los poemas que dormitan en lo más profundo de mí. Soy un intento fallido de escritor y una decepción de poeta. Soy rebelde, romántico idealista, hedonista, marxista, melómano, soy tantas cosas... http://miutopiadepapel.blogspot.com/2012/05/entre-delirios.html?spref=bl
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