En el alcohol me sumerjo, mientras,
me trago el humo de la primavera,
que, me mece en las nubes,
mientras, abrazo a la locura,
porque, solo soy poeta de borracheras
Recuerdo tiempos de (H)Azaña,
de hombres que comían esperanza,
que se dormían con las bombas,
que vivían como sombras,
que impedían que pasaran,
los hombres con azules camisas
que de sangre regaban las calles,
que llegaba hasta el Mazanares,
después de poner velas en misas;
y es que no conocían la lucha de clases.
En mis manos nieve negra
cuando comienza a llover,
alguien en el cielo no lo quiere ver.
No me quiere tirado en la acera,
perdido dentro de mi ser.
Y es que todo me rebasa
tengo medio gramo de speed
y la moral murió en lo que viví.
Solo era amor lo que buscaba,
Fue lo único que no sentí.
Siento que evadirme es lo que necesito,
desdoblarme, escribir esto
antes de que acabe muerto
en la puerta de algún garito,
necesito que sepas todo lo siento.
Me duele cada pobre en la calle
cada oprimido, quien pasa hambre.
No te engañes por la sonrisa,
las lagrimas están en los desvanes,
para que no susurren: ¡no sigas!.
Amo la libertad, la igualdad,
la multiculturalidad,
que las ideas racistas mueran
hundidas como barco en la tormenta
Quiero vivir un poco más.
Que las naciones sucumben,
que derriben las fronteras,
que ardan las banderas,
que el pueblo llegue a la cumbre.
Sólo respeto a la clase obrera
Nada va a cambiar,
Nada va a acabar
aunque me creas muerto
la lucha debe continuar
ya soy inmune ya soy eterno
Sabes que escribo y sueno duro
que disparo verdades como puños.
Es porque a que leía a Marx
escuchando Oi! junto al muro
Por eso, describo así la realidad.
Vuelvo al tierra, sigue oscuro,
en el fango me hundo,
sudores me riegan, estoy helado.
Deseo librar el mundo,
pero hasta la droga me tiene esclavizado.
La droga ya no me besa.
El rostro es espuma.
La luna me quita la venda
me dice sigue en la lucha,
no te hundas en tus penas.
Eres la resistencia rebelde,
la lucha conciente.
Nada de que arrepentirme,
nada por lo que estar triste.
La lucha es aún naciente.
Llevo el fusil cubierto de polvo
que luchaba en Sierra Maestra
en manos de aquel guerrillero loco.
Ahora no dispara balas sino letras
que en tu conciencia abren grietas.
Mi poesía es mi arma,
Te digo que voy ebrio,
y que la droga trae el ingenio.
No me corto, lengua afilada.
No me escondo doy la cara.

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