Abro los ojos y parpadeo para que mis ojos se acostumbren a la penumbra. Distingo un pozo y me aproximo. No sé dónde estoy, no se qué hago, no sé quién soy. Mis piernas pierden la fuerza, me atrae, el pozo se vuelve el centro de mi atención. Entonces como si no fuera dueño de mi cuerpo este se lanza al vacío. Caigo lentamente como si el tiempo jugara a detenerse a placer. Mientras caigo oigo el retumbar del agua caer y una voz al fondo que dice “Oh dear! Oh dear! I shall be too late!”. Aterrizo despacio en el suelo. A lo lejos veo una reluciente cascada perdida en toda la sombra que rodea al sitio y me dirijo hasta allí. Las gotas de agua ascienden violentamente por una pared de la roca desde una pequeña charca en la que fuente de piedra volcaba sus agua cristalinas. Acerco mi mano al agua y se aparta, es imposible tocarla, pero deja al descubierto que hay una cueva tras la cascada y sin pensarlo me adentro en ella. Cruzo el hueco de la pared y aparezco en…más oscuridad, pero aquí distingo un arpa doradas que brilla con luz propia y me dirijo a tocarlo. Mis dedos se mueven solos como los de una marioneta, acariciando las suaves cuerdas del arpa son la gracilidad del vuelo de una mariposa. Giro la cabeza y encuentro un Inmenso reloj de arena que como todas las cosas de aquí también luce, donde antes solo había vacío. Toco en cristal dentro del cual los granos de arena caen suavemente como pétalos flotando en el aire, y se amontonan abajo titilando como estrellas pequeñas y nerviosas, ¿nacerían aquí? Entonces el cristal se resquebraja y la arena comienza a salir inundándolo todo. Sale y sale hasta que me cubre y llega a cada rincón de mi cuerpo asfixiándome y oprimiendo mi pecho hasta de dejo de respirar, cierro los ojos y silencio.
Abro los ojos por segunda vez y no veo nada, solo oscuridad. Mis pupilas se dilatan para acostumbrarse a la oscuridad y miro ahora mis manos, lucen. Mi piel esta iluminada por una tenue luz que me envuelve. Todo lo demás está oscuro. Me incorporo, el suelo es duro, frío e incomodo, como ajeno a mí, este no es mi sitio. Alzo la vista y distingo una luz a lo lejos. Se acerca. Es una chica, una chica joven vestida con una Stola que deja al descubierto el hombro derecho y parte del pecho; y en su rostro una barroca máscara blanca y dorada que permite ver su belleza pero no conocerlo. Ya está bastante cerca como para poder distinguirla. Tú, eres tú.
Tus cabellos ondulados y resplandecientes
Tus mejillas rosadas y calientes
Tus labios húmedos y sedientes
Tus ojos cercanos y ausentes
Tú
Te veo, me ves, nos veíamos
Te miro, me miras, nos mirábamos
Te acercas, me acerco, nos acercábamos
Te encuentro, me encuentras, nos encontrábamos
Contigo
Te acaricio, me acaricias, nos acariciábamos
Te muerdo, me muerdes, nos mordíamos
Te corto, me cortas, nos cortábamos
Te beso, me besas, nos besábamos
Nosotros
La sangre brotaba de mi labio y discurría por mi cara hasta alcanzar la barbilla para desde ahí caer perdiéndose en la oscuridad y el olvido en forma de gota oscura que refleja la luz de nuestros cuerpo y que se acaba estampando pausada, dulce e inevitablemente contra el suelo igual que lo hacen los copos de nieve. Comienzas a lamerla lenta y sensualmente creando en mí el impulso de morder tu lindo cuello percibiendo tu acelerada respiración tras mi oreja mientras dejo que mi corazón se desboque libre y salvajemente, y mis colmillos se hundan en tu piel hasta que tu sangre intentando escapar chorree por tu cuerpo manchando la túnica con un color carmesí. Tus movimientos se vuelven cada vez más y más rápidos hasta conseguir que mis piernas pierdan la energía y caer al piso. Una vez en el suelo mis sentimientos toman el control en mí. Entre beso y beso intento quitarte la máscara para poder saber quien eres. Entonces sin poder siquiera separarme de tus labios y abrir los ojos, todo comienza a sacudirse y una campana tañe mientras el sol aparece por el horizonte. Te miro, ceniza, una túnica y una máscara. Cierro y froto los ojos ante la incredulidad ya que te tenía tan cerca y estas tan lejos. Cuando los abro veo que una rama golpea el cristal de mi ventana movida por el viento de otra fría mañana que comienza a despuntar haciendo que el sol penetre iluminando con su calida luz mi habitación en la que estoy otra vez solo.
Esto es un relato un poco surrealista, algo romántico (romántico de verdad, tipo Poe nada de Crepúsculo), y algo nosé llámalo como quieras. Lo escribí una madrugada de insomnio de una noche calurosa de verano en la que no podía dormir bien, y los sueños se entremezclaban con fantasías y sueños de otro tiempo ya olvidados. Por esto no tiene gran mensaje pero si tiene guiños a Alicia en el país de las maravillas, Narnia, Poe, o de fantásticos sitios como la fuente de la eterna juventud que no se puede alcanzar, donde nacen las estrellas y el tiempo o la música. Pero no le busquéis gran sentido, solo son pesadillas y sueños ordenados y decorados. En cuanto a la chica es una especie de musa que aparece en mis sueños y por las mañanas no soy capaz de recordar su cara y su cuerpo, por eso uso la Stola y la máscara para esconderla. Respecto al titulo lo dejo en blanco porque no se me ocurre nada que no desvele parte de la historia, he pensado en "Sueño de una noche de verano", "Tú", etc., dadme ideas en los comentarios


